Granja Crasto
Quinta do Crasto se alza en las laderas de Gouvinhas, Sabrosa, en pleno valle del Duero, entre Régua y Pinhão. ⛰️ Se trata de una propiedad de 135 hectáreas, de las cuales aproximadamente 74 están plantadas con suelos de esquisto que aportan mineralidad y tensión a las vides.
Pertenece a la familia Roquette, mantenida durante generaciones, con una filosofía que aúna tradición y modernidad.
La finca produce vinos del Duero (blancos, tintos y rosados), vinos de Oporto y aceite de oliva virgen extra, con una fuerte presencia internacional: exporta alrededor del 40 % de su producción a 54 mercados en los 5 continentes.
En los viñedos se cultivan variedades de uva tradicionales como Touriga Nacional, Touriga Franca, Tinta Roriz, Sousão, Syrah y otras variedades nobles, incluyendo viñas viejas (algunas de más de 70 años) que dan origen a los vinos Reserva y a los vinos de parcela especiales.
Visitar la Quinta es una experiencia completa: los visitantes recorren los lagares de granito, la bodega, las barricas, los viñedos en terrazas y culminan la visita con una cata de vinos en la terraza con vistas al río Duero. También hay una piscina diseñada por Eduardo Souto de Moura, que se ha convertido en un icono en redes sociales y publicaciones de enoturismo.
La marca refleja la identidad del Duero: fuerte, elegante, expresiva y fiel al lugar. Cada botella busca contar la historia del suelo, la variedad de uva y el trabajo humano, fruto de una rigurosa selección y una cuidadosa vinificación.
Pertenece a la familia Roquette, mantenida durante generaciones, con una filosofía que aúna tradición y modernidad.
La finca produce vinos del Duero (blancos, tintos y rosados), vinos de Oporto y aceite de oliva virgen extra, con una fuerte presencia internacional: exporta alrededor del 40 % de su producción a 54 mercados en los 5 continentes.
En los viñedos se cultivan variedades de uva tradicionales como Touriga Nacional, Touriga Franca, Tinta Roriz, Sousão, Syrah y otras variedades nobles, incluyendo viñas viejas (algunas de más de 70 años) que dan origen a los vinos Reserva y a los vinos de parcela especiales.
Visitar la Quinta es una experiencia completa: los visitantes recorren los lagares de granito, la bodega, las barricas, los viñedos en terrazas y culminan la visita con una cata de vinos en la terraza con vistas al río Duero. También hay una piscina diseñada por Eduardo Souto de Moura, que se ha convertido en un icono en redes sociales y publicaciones de enoturismo.
La marca refleja la identidad del Duero: fuerte, elegante, expresiva y fiel al lugar. Cada botella busca contar la historia del suelo, la variedad de uva y el trabajo humano, fruto de una rigurosa selección y una cuidadosa vinificación.