Madera
La Región Demarcada de Madeira es una de las más antiguas y prestigiosas del mundo. Ubicada en pleno Atlántico, esta isla volcánica combina un clima subtropical, laderas escarpadas y suelos fértiles que dan lugar a vinos con una personalidad única en el mundo. La viticultura se lleva a cabo en pequeñas parcelas, a menudo en terrazas sostenidas por muros centenarios, lo que requiere un meticuloso trabajo manual en cada etapa del año.
Madeira es conocida principalmente por sus vinos generosos, auténticas joyas enológicas que han marcado la historia de la navegación mundial, celebrado coronaciones y tratados internacionales, y conquistado a críticos y coleccionistas. La técnica de envejecimiento mediante el método canteiro, que aprovecha el calor natural y largos años de envejecimiento en barricas, es uno de los secretos de la profundidad aromática tan característica de estos vinos.
Además de los vinos generosos, la región también produce vinos tranquilos modernos, tanto blancos como tintos, que revelan la frescura atlántica, la mineralidad y la sofisticada complejidad. Cada botella de la región de Madeira lleva consigo la identidad de la isla, la resiliencia de sus productores y la fuerza de su paisaje escarpado y exuberante.
Explorar la región de Madeira es sumergirse en un patrimonio vinícola único, hecho de tradición, autenticidad y sabores que desafían el tiempo.
Madeira es conocida principalmente por sus vinos generosos, auténticas joyas enológicas que han marcado la historia de la navegación mundial, celebrado coronaciones y tratados internacionales, y conquistado a críticos y coleccionistas. La técnica de envejecimiento mediante el método canteiro, que aprovecha el calor natural y largos años de envejecimiento en barricas, es uno de los secretos de la profundidad aromática tan característica de estos vinos.
Además de los vinos generosos, la región también produce vinos tranquilos modernos, tanto blancos como tintos, que revelan la frescura atlántica, la mineralidad y la sofisticada complejidad. Cada botella de la región de Madeira lleva consigo la identidad de la isla, la resiliencia de sus productores y la fuerza de su paisaje escarpado y exuberante.
Explorar la región de Madeira es sumergirse en un patrimonio vinícola único, hecho de tradición, autenticidad y sabores que desafían el tiempo.