Bodega ODE
Bodega ODE es una de esas bodegas que parecen haber sido "descubiertas" antes de su construcción: una propiedad a orillas del río Tajo, en Vila Chã de Ourique (Cartaxo), a unos 45 minutos de Lisboa, donde el vino es solo una parte de un proyecto mayor: bodega, hostelería y vida rural, todo en perfecta armonía.
La bodega sigue un principio simple pero exigente: "Mínima Intervención, Máxima Atención". En otras palabras, menos adornos y más detalle: la cosecha perfecta, el respeto por el microclima y la atención a vinos elegantes y frescos, fieles al perfil de cada variedad.
La dirección enológica está a cargo de Maria Vicente, con una vasta experiencia y un enfoque muy práctico (y muy curioso) en la cata y la crianza, desde acero inoxidable hasta barricas y ánforas, siempre en busca de la versión más "limpia" y expresiva del vino.
¿El resultado? Una gama que va desde la vertiente más afrutada y precisa (Viognier, Arinto, Alvarinho) hasta interpretaciones con mayor textura y profundidad (Ânfora, vinos de mayor crianza y ediciones más especiales), siempre con ese rasgo común: energía, equilibrio y un final que pide comida —y otro sorbo—.
La bodega sigue un principio simple pero exigente: "Mínima Intervención, Máxima Atención". En otras palabras, menos adornos y más detalle: la cosecha perfecta, el respeto por el microclima y la atención a vinos elegantes y frescos, fieles al perfil de cada variedad.
La dirección enológica está a cargo de Maria Vicente, con una vasta experiencia y un enfoque muy práctico (y muy curioso) en la cata y la crianza, desde acero inoxidable hasta barricas y ánforas, siempre en busca de la versión más "limpia" y expresiva del vino.
¿El resultado? Una gama que va desde la vertiente más afrutada y precisa (Viognier, Arinto, Alvarinho) hasta interpretaciones con mayor textura y profundidad (Ânfora, vinos de mayor crianza y ediciones más especiales), siempre con ese rasgo común: energía, equilibrio y un final que pide comida —y otro sorbo—.